En la localidad de Pámanes se ha rendido este martes un homenaje institucional al mariscal Antonio de Quintanilla y Santiago, figura clave como último gobernador español de la isla de Chiloé (Chile), con el objetivo de reforzar el vínculo histórico entre ambas naciones.
El acto, celebrado en las Antiguas Escuelas de la localidad, contó con la colocación de una placa conmemorativa sobre un monolito instalado por el Ayuntamiento de Liérganes.
El acto lo organizado por la Fundación Chile-España, con colaboración del Instituto de Historia y Cultura Militar, el Ayuntamiento de Liérganes y la Sociedad Regional de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria. , con el propósito de rescatar la figura de quien nació en Pámanes el 14 de noviembre de 1787.
En el contexto chileno, su recuerdo se expande con la Instalación de un busto en la ciudad de Ancud con motivo del bicentenario del Tratado de Tantauco.
Historia

Antonio de Quintanilla llegó a Chile siendo joven, destacándose inicialmente en el comercio antes de unirse al ejército. En el año 1817 se le nombro gobernador de Chiloé, cargo que ocupó hasta 1826, fecha en que el archipiélago se integró a la República de Chile tras el Tratado de Tantauco. A doscientos años de distancia, su memoria sigue viva en la isla, donde en ciudades como Ancud y Dalcahue existen referencias a su labor.
El acto quiso destacar que, más allá de su trayectoria militar durante las guerras de independencia, a Quintanilla se le recuerda por su gestión humana como gobernador. Esto fue ratificado por Guillermo Alonso, trastataranieto del homenajeado y autor de la obra Antonio de Quintanilla y Chiloé, quien destacó: «En Chiloé, Antonio de Quintanilla es una persona muy querida. No tanto por su faceta militar, sino por su labor como gobernador, por su preocupación por la población y por la forma en que gestionó un territorio que atravesaba una situación muy complicada».
El evento participaron autoridades civiles y representación militar y entre los asistente estuvo el patrono de Honor de la Fundación España-Chile, Alejandr Klecker, quien valoró la memoria del mariscal como un elemento que «pone en valor una parte de la historia compartida entre nuestros dos países porque su vida representa un puente entre los océanos».
El alcalde de Liérganes y las instituciones participantes coincidieron en que el reconocimiento es necesario para «no dejar en el olvido» a un vecino que «ha llevado el nombre de nuestro municipio más allá de nuestras fronteras».


