
El próximo 26 de noviembre, la Asociación de Paracaidistas Veteranos de Cantabria (ASVEPACAN) encabezará los actos conmemorativos en su tierra natal para recordar a uno de los mártires de Ifni.
El silencio del cementerio de Comillas y el paso de los años no han borrado el legado de quien fue el primer oficial paracaidista del Ejército de Tierra de España en perder la vida en combate. El próximo 26 de noviembre de 2026, las asociaciones de veteranos, autoridades civiles y militares se unirán en el municipio cántabro para rendir tributo a la memoria del teniente Antonio Ortiz de Zárate y Sánchez de Movellán en un acto que se ha convertido en una cita ineludible de recuerdo.
Un hijo de Comillas y un héroe de Ifni
Nacido en el pueblo cántabro el 30 de octubre de 1931, Antonio Ortiz ingresó en la vida militar con la sangre de sus ancestros en las venas, tras la caída en combate de su padre, el coronel Joaquín Ortiz de Zárate López, en 1936. Formado en la Academia de Infantería, cursó los estudios necesarios para destacar no solo por su capacidad técnica, sino por su espíritu de servicio, uniéndose al IV Tercio de la Legión y posteriormente a la Agrupación de Banderas Paracaidistas, donde se formó como uno de los pioneros de esta arma en España.
«Llegaremos a Telata o al cielo»

El 23 de noviembre de 1957, en plena Guerra de Ifni, la situación en el puesto de Telata (Sbuia), ubicado a unos 40 kilómetros al suroeste de Sidi Ifni, era crítica. La guarnición estaba siendo asaltada y rodeada por fuerzas enemigas. La misión de socorro se encargo al teniente Ortiz de Zárate, quien partió con una sección reforzada de la II Bandera Paracaidista (37 hombres) en dirección a las líneas enemigas.
El terreno accidentado y las constantes emboscadas hicieron imposible el avance con vehículos. El 26 del mismo mes, tras avanzar a pie y organizarse defensivamente para resistir los duros ataques que se producían a medida que se aproxima al puesto, la sección resulto rodeada de nuevo. Ante la imposibilidad física de alcanzar la meta, Ortiz de Zárate pronunció la célebre frase que resume su entrega: «Llegaremos a Telata o al cielo».
Falleció en acción de combate el 26 de noviembre de 1957, tras rechazar un ataque enemigo desproporcionado. Su muerte heroica fue el punto de inflexión que permitió a su segundo, el sargento Juan Moncada Pujol, mantener la posición defensiva hasta el éxito de la Operación Netol el 2 de diciembre, que logró romper el cerco y recuperar a los supervivientes.
Consecuencias y reconocimiento institucional

La tragedia no fue menor para la unidad. De los 37 hombres que partieron hacia Telata, cinco murieron y 14 resultaron heridos. Su sacrificio se recompenso con la Medalla Militar Individual a título póstumo, y el resto de la sección recibió la condecoración colectiva.
Su trayectoria militar se encuentra vinculada para siempre al Ejército. La Brigada «Almogávares» VI bautizó su tercera Bandera como “Ortiz de Zárate” en su honor, un título que honra su nombre. Ortiz de Zárate fue un valiente soldado, y usino como un símbolo de los valores paracaidistas: disciplina, fraternidad y el deber cumplido hasta el último aliento.
Una memoria viva en el alma cántabra
A pesar de la distancia temporal, el recuerdo en Comillas es fresco. Las misas en la Iglesia de San Cristóbal, los desfiles militares y la colocación de coronas de flores en su tumba son el corazón del homenaje anual. Se le rinde honor tanto en su tierra natal como en la comunidad castrense, asegurando que cada 26 de noviembre, el sacrificio de «un hijo de Cantabria que dio su vida por la España de todos» permanezca eterno.


